21 febrero, 2008
Dios no es “amoroso”, sino que Él es amor, y todos Sus caminos e intenciones hacia nosotros, Sus hijos, son motivados por Su maravilloso amor. Aunque no siempre entendamos Sus pensamientos y Su guía, la vida de Job nos explica por qué los hijos de Dios debemos pasar por sufrimientos: ¡para perseverar en la fe!