El Apóstol Pablo quiere motivar a los creyentes en Filipos con el carácter de Jesús, el mayor ejemplo. Si tuviéramos su sentir, ¿cómo serían nuestras vidas?
Filipenses 2:5-11 nos ofrece una hermosa visión de Jesús y su exaltación. En este programa, estudiaremos el significado de estas palabras y qué implica que un día toda rodilla se doble ante Él.
En este programa escucharemos cómo es el “sentir de Jesucristo” que se nos llama a imitar. ¿Cómo podemos hacerlo desde nuestras circunstancias y el tiempo que vivimos?
Ser conscientes de que estamos en Cristo, no por nuestras obras, sino por su amor, es fundamental para nosotros. Esto nos da una visión correcta respecto a nuestros hermanos en la fe al relacionarnos.
En los pasajes que estudiaremos hoy de la carta a los Filipenses, Pablo exhorta a los creyentes a tener un mismo sentir, a pesar de que este no siempre está presente en los corazones.
El Señor Jesús afirmó que en el mundo tendríamos aflicción y pasó por persecución y muerte como ejemplo y testimonio de la verdad. La Palabra dice que nos ha sido concedido creer y padecer por Cristo. ¿Cómo vivimos nuestra relación con el dolor por fe?
Lo que realmente cuenta en nuestra vida y en la Iglesia es glorificar a Dios en y a través de Cristo. Nada que hagamos sin este objetivo tiene peso o valor. El centro es Cristo, no nosotros ni los proyectos locales. El Apóstol Pablo anhela que los filipenses se comporten dignamente de Cristo, y esta unanimidad nos llevará a combatir por la fe del Evangelio.
En los pasajes estudiados hoy, el apóstol Pablo expresa su voluntad de partir para estar con el Señor o quedarse en este mundo para servir a la Obra y a sus hermanos. La pregunta es: ¿Quedar aquí o estar con Jesús?
El apóstol Pablo, en sus epístolas, nunca se preocupó por lo que viniera, ya fuera libertad o condena. Afirmaba que todo era temporal y ayudaría para bien. Lo más importante era glorificar al Señor.
¿Cómo actuamos cuando el dolor o la injusticia golpean nuestras vidas? ¿Buscamos al Señor para transitar estos procesos o reaccionamos a la situación? A veces, las dificultades nos hacen madurar y conocer más al Señor.
Amor, sinceridad y frutos de justicia son tres puntos por los cuales el apóstol Pablo ora por los creyentes en Filipos. El Señor es el vivir, el ejemplo, la meta y la fortaleza. Dios produce en nosotros tanto el querer como el hacer, y nos lleva a vivir conforme a Su voluntad.
En el programa de hoy escucharemos la relación entre el amor y el conocimiento para quienes caminan con el Señor. Solo al conocer a Jesús puedo adorarlo con verdadero amor. Pablo oraba para que los creyentes de Filipos tuvieran este conocimiento.
El Apóstol Pablo fue el padre espiritual de la Iglesia en Filipos. Aún siendo prisionero y lejos, se interesaba por los hermanos. Se necesitan líderes que se preocupen por el bienestar espiritual de cada miembro.
En los primeros pasajes de la carta a los Filipenses, Pablo los elogia señalando cómo los recuerda en sus oraciones con gratitud y confianza, y se muestra alentado por lo que espera que Dios haga en sus vidas.
La relación de Pablo con la iglesia de Filipos era cercana y de respeto recíproco. Por eso, lo que encontramos en los primeros versos de la epístola es una clara definición de su sentir respecto a los hermanos que le eran de aliento.
Donde está el centro de tu vida, ahí depositas tu confianza. Jesús nos dice que busquemos primero el reino de Dios. ¿Ocupa lo material un segundo lugar? Pongámonos a prueba escuchando este programa.