Carina Beitze y su hija Damaris nos acompañan en este programa para discutir juntas acerca de la crianza, la importancia de los límites, y los grandes ejemplos tenemos en la Palabra de Dios. ¿Está bien que como madres seamos amigas de nuestros hijos? Te invitamos a conocer la respuesta en el programa de hoy.
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EA 1217 – Entre Amigas – Soy amiga de mis hijos
Entrevista a Carina y Damaris Beitze
Victoria: ¿Qué tal, amigas? Es un gusto compartir con ustedes un programa más de Entre Amigas. Hoy vamos a compartir con nuestras amigas de Argentina, vamos a estar hablando con la ya conocida Carina Beitze, ¿cómo estás?
Carina: Hola, ¿qué tal? Ando otra vez por acá.
Victoria: Y le damos la bienvenida a Damaris, ¿cómo estás Damaris?
Damaris: Hola, ¡bien!
Victoria: En el programa de hoy queremos compartir con ustedes algunos conceptos y estar reflexionando juntas sobre lo que tiene que ver con la crianza, con el respeto hacia los mayores, pero sobre todo lo que tiene que ver con el vínculo entre madres e hijas y madres e hijos.
El disparador es el siguiente “yo soy amiga de mis hijos”. ¿Cuáles son sus opiniones respecto a esta frase?
Damaris: Para mí depende de la edad de los hijos, y también de a qué llaman amistad, que creo que es un concepto bastante amplio. Pero bueno, por ejemplo, cuando son niños, para mí no puede haber una amistad, porque tienen que haber límites claros, que siento que últimamente se están desdibujando, se está buscando cada vez más ser amigo de los hijos cuando en ese momento los padres deben tener un rol bien definido. Después también está lo que es la adolescencia, que, si bien hay más libertad, siento que también tienen que estar claros los límites en la relación. Después cuando uno ya es más grande sí, puede cambiar la relación y ser más parecida a una relación de amistad. Siempre con un límite, igual.
Victoria: Bien. ¿Carina?
Carina: Bueno, antes de seguir quiero aclarar que la que está hablando, mi nena Dami, es mi hija menor. Y ya tiene 23 años, es grande, aunque en mi cabeza sigo viéndola de 5 años, ya se lo aclaré, ya se lo dije, va a seguir siendo así.
Victoria: Sí, de hecho, le dijiste “mi nena” recién.
Carina: Ay, no me di cuenta.
Damaris: Ya lo hace inconscientemente.
Carina: Pero bueno, sé que es grande. Yo pienso igual que ella, incluso que cuando ya son grandes, como con ella y con mis otros hijos que son todos adultos, hay determinados límites en el sentido de que algunos temas yo no los puedo cargar. Uno entiende el amistad, el compartir, el ida y vuelta. Pero creo que hay algunos temas en los que hay determinado límite, que creo que es saludable, y no podemos dejar de cumplir el rol de mamá que Dios nos dio, que es el de criar, cuando son chicos, y cuando son grandes, el de acompañar. Si yo la cargo con problemas muy personales, por ejemplo, si tengo problemas en mi matrimonio, o sea, con el padre de mi hija, no puedo compartírselo porque le voy a poner un peso demasiado grande, no me puede ayudar, y solo la voy a dañar, aunque sea sin quererlo. En ese sentido, no es mi amiga.
Creo que cuando los padres dicen que son amigos de sus hijos, y se sienten orgullosos de eso, quizás hay algunos que se refieren a que tienen una buena relación con sus hijos, o que quieren ganarse su confianza y que los hijos les cuenten sus cosas. Pero no podés dejar de ser mamá, porque si no los dejás huérfanos de mamá. Tienen una amiga, pero no tienen mamá.
Dami ha visto diferentes familias, porque estuvo viajando y conoce a muchas personas y culturas diferentes, ¿tenés algún ejemplo, sin dar nombres ni países?
Damaris: Sí, una tarde fui a visitar a una familia en la que los niños negociaban con los padres qué hacer y qué no. Los padres le decían “no, no hagas esto”, y el niño iba y lo hacía igual, gritaba, golpeaba, y la reacción de la madre era “bueno, está bien, pero solo un poquito”. Y así en exceso, cada vez el niño quería más cosas y cada vez se comportaba peor, y al final le daba todo lo que quería. Y esa crianza no funciona.
Victoria: Sí, porque además de que se te está yendo de las manos, después ese niño va a tener que tratar con otros, va a tener que sentarse en un salón de clases, va a tener que interactuar con otros niños, va a tener una consulta con un médico, y ¿cómo se lo para ahí? En general yo creo que hay un tema en la actualidad con definir lo que son los roles y las relaciones, ¿no? Tanto padres e hijos, amistad y noviazgo, es como que todo está desdibujado, los límites están borrosos, entonces es muy fácil pasar de un lado al otro y, sin querer, terminar lastimando.
En la Palabra de Dios tenemos consejos y guías claras y detalladas para cada una de las relaciones. En la Biblia está muy marcado el rol de la madre, empezando por la infancia.
Carina: Sí. En Proverbios la Biblia dice que no descuides la instrucción de tu madre. Muestra a la madre como guía, como la que enseña, como un lugar seguro. Y si vos no sos la que imparte la enseñanza, ¿de dónde la van a sacar los niños? No saben qué hacer y qué no hacer. A mi me asombra que mi hija, ya de adolescente, cuando veía niños medio maleducados, ella decía “si yo fuera la madre…” y se escandalizaba. Porque bueno, nosotros viajamos, conocemos mucha gente en distintos ámbitos, y veía nenes sin límites, sin control, y los padres no ejerciendo su función de padres, con miedo de que si les ponen límites a los hijos, no los van a querer.
Es más, sabemos de niños que le dicen a la mamá “te odio”, entonces eso no se puede permitir, porque no estás cumpliendo tu rol como mamá, no estás instruyendo. Diciendo que sí y que no, guiando al niño, vos le das seguridad. Porque saben que mamá es un lugar seguro, que me va a decir la verdad, y que el sí es sí y el no es no.
Claro, hay que pagar un precio, que el nene o la nena, cuando sea chico o adolescente, por momentos no te quiera ni ver. Y bueno, es un costo para pagar. Pero saben que es por amor, y a la larga, cuando son grandes, ven que hubo un propósito.
Damaris: Además también es una demostración de amor decir que no. Porque si decís que sí a todo no le estás enseñando nada. Y después conocés a un nene al que los padres le dijeron que sí a todo, y lo ves en la adolescencia y tiene un carácter terrible. Entonces tampoco estas ayudando a tu hijo o hija si le decís que sí a todo.
Victoria: Está también todo esto del tema de cuidar los sentimientos, e incluso la gente que habla de crianza a veces hace mucho énfasis en esto de “decime qué sentís, quiero entender esto que estás sintiendo ahora, vamos a tomarnos un tiempo para procesarlo” y en realidad hay sentimientos que lo que hacen es ayudar a que el niño crezca, como por ejemplo la frustración. Y por ahí no se activan las cosas que se tienen que activar cosas que se tienen que activar, justamente, porque el que es adulto está enfocándose mucho en no hacer lo que hicieron sus padres con él, muchas veces, entonces ahí impide que el niño se enfrente a ciertas emociones que en realidad son importantes.
Como decía Carina, tenemos por un lado el tema del rol de los padres, pero por otro lado también está el tema de honrar a nuestros padres y a nuestras madres. Y recuerdo algo que me dijeron de adolescente, que es que debemos honrarlos más allá de cómo hayan sido.
Carina: Sí, el manual debe ser siempre la Palabra. Cuando nosotros le hemos dicho alguna cosa a nuestros hijos, a veces nos preguntaban ¿por qué esto sí, por qué esto no? Y bueno, porque Dios lo dice. No porque yo lo digo. Si te “escudás” en la Palabra de Dios, dejás en claro que Dios es la autoridad. Entonces ahí le das el ejemplo a los niños, de que la autoridad de mamá y de papá es la Palabra de Dios. Más allá de que después una como madre siempre se equivoca, porque somos imperfectas, muchas veces somos injustas, pero sometiéndonos a la Palabra, nuestros hijos ven el ejemplo, y también ayuda a aceptar la autoridad, porque ven que mamá se somete a Dios, y ellos se someten a sus padres.
Después, con el tiempo, uno ve los resultados. Pasa que cuando son chicos y los estás criando, es hermoso, pero es agotador. Pero bueno, después es más fácil que ellos se sometan al Señor también, y eso como padres es una responsabilidad tremenda, que ellos vean que una se somete a la voluntad de Dios.
Victoria: Hay algunas palabras como someterse, autoridad, jerarquía, que muchas veces en la sociedad actual están como “demonizadas”, y tienen una connotación negativa ¿no? Sin embargo, nosotros como cristianos estamos sometidos a la Palabra de Dios, Dios es nuestra autoridad, y en la jerarquía Él está por encima de todo.
Damaris: Sí, ahora hablando más desde el punto de vista de los hijos, en Lucas 2:41-52 está la historia que habla de cuando Jesús va a Jerusalén con los padres, y que en un momento los padres ya se fueron y no encontraban a Jesús, y Jesús se había quedado en el templo, entonces ellos lo van a buscar y estaban angustiados, y Jesús estaba hablando con los del templo, estaba siendo de testimonio, de ejemplo, pero los padres le dijeron que ahora se tenía que volver con ellos y Jesús siendo la persona perfecta, literalmente sin pecado, teniendo que obedecer a padres imperfectos, de igual manera fue sumiso.
El versículo 51 dice “Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos”. Y eso que estaba sujeto a personas que Jesús sabía que no eran perfectos, y quizás en su mente sabía que era más importante estar en el templo, pero aún así fue y los obedeció. Entonces yo pensaba, ¿qué mayor ejemplo que este? Hablando como hija, si Jesús, siendo perfecto, obedeció a personas imperfectas, más nosotros, siendo super imperfectos, ¿cómo no vamos a obedecer también a nuestros padres?
Victoria: Sí, tal cual. También pensaba lo que se relata en los evangelios sobre Jesús, en sus últimos minutos de vida diciéndole a Juan “he aquí tu madre” y a su mamá “he aquí tu hijo”.
Carina: Sí, cuidando de ella hasta el último momento, sabiendo que iba a resucitar, siendo Dios, siendo también el salvador de su madre, porque María necesitó de él también para ser salva, es nuestro ejemplo máximo.
Victoria: Y en las bodas de Caná, también, cuando María va y le dice a Jesús que se habían quedado sin vino en la boda.
Carina: Exacto, el escuchó a su madre y proveyó lo que hacía falta en la boda.
Victoria: Y ahí vemos las distintas etapas, en la edad, en el desarrollo, en el propio Jesús.
Carina: Mayor ejemplo imposible, no existe. Entonces bueno, ¿quién soy yo para no obedecer al Señor? Si yo digo que soy una hija de Dios y no lo obedezco, entonces me tengo que replantear qué soy. Porque hay cosas de la Palabra de Dios que son muy claras, muy simples, no hay mucha vuelta. Si no lo hago, bueno, debo analizar qué pasa conmigo.
Damaris: Obviamente cuesta, no es tan fácil. Se necesita de la guía del Espíritu Santo y mucha oración.
Carina: Cuesta mucho, y cuando sos más grande podemos más o menos hablar de igual a igual, pero cuando sos chico, cuando sos adolescente, lo que te dicen tus padres siempre está mal. Y yo me acuerdo por mí, que mi madre siempre se enojaba de que era muy rebelde, porque yo contestaba, siempre iba al choque creyendo que me sabía todo.
Victoria: Y está en nuestra naturaleza, ¿no? También hacia Dios.
Carina: Naturaleza rebelde. Si el límite está ahí, yo lo voy a empujar un milímetro, aunque sea. Es nuestra naturaleza, pero bueno, necesitamos la ayuda de Dios.
Victoria: Y tenemos su ejemplo, más allá de su perfección, de su santidad, de todo, tenemos a quién recurrir, tanto como hijos como siendo padres, tenemos una guía. Si te parece, Carina, podemos leer en proverbios el pasaje que mencionabas hoy.
Carina: Sí, Proverbios 1:8 dice: “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la enseñanza de tu madre, porque adorno de gracia serán para tu cabeza y collares para tu cuello”. Acá nos habla a los hijos, y dice que no despreciemos la dirección, la enseñanza de mi madre. Está claro, entonces, que mi mamá me tiene que enseñar, me tiene que dar instrucción, y esto vale tanto para el padre como para la madre. Los dos tienen que guiar a los hijos, siempre a la luz de la Palabra. Es tarea de los dos. Yo no debo despreciar a mi madre y yo, como madre, tengo la obligación de guiar a mis hijos.
Victoria: Bueno, muchas gracias por estar, muchas gracias a Damaris que la agarramos medio que a las apuradas, pero se animó y compartió muy lindos conceptos así que muchas gracias. Carina, vamos a tener otro programa contigo, así que nada, gracias por acompañarnos y gracias a ustedes, también, queridas amigas. Si quieren comunicarse con nosotras pueden hacerlo al 0099000540. Gracias por escucharnos, las esperamos en un próximo programa. ¡Que pasen bien!